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El proceso político de la última década en América latina dio por resultado gobiernos de signo distinto del neoliberalismo. Algunos decididamente opuestos, otros con “rasgos contradictorios”, según la expresión acuñada por Emir Sader, analista político brasileño y flamante director ejecutivo de Clacso (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales). Pese a las coincidencias que observan en muchos sentidos, en el plano económico los países de la región parece no terminar de romper el molde que la encierra, ni quitarse de encima las sombras de su pasado. Sobre éstos y otros temas conversó Cash con Sader.
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En 26 años de elecciones democráticas, nunca un presidente boliviano tuvo que hacerse elegir dos veces. Un ejercicio contrafáctico plausible indica, asimismo, que –de haberse visto en esa situación– ninguno hubiera logrado sobrevivir a un referendo revocatorio, ya que los bajos porcentajes obtenidos al ser electos los hubieran transformado en un blanco sencillísimo. Desde ese punto de vista, la ratificación de Evo Morales es una proeza histórica, aun si los números finales no indicaran, como lo hace el conteo rápido, que el porcentaje alcanzado lo aproxima a una mayoría de dos tercios de los votantes. En una región acostumbrada, a lo largo de dos décadas de normalidad electoral, a que los desafíos de gobernar se devoren el apoyo popular a los presidentes (en especial cuando promedia su mandato), el líder boliviano se destaca con un brillo propio. |
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